Un hombre rico tiene una cosecha abundante. Delibera consigo mismo: "¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?". Decide derribar sus graneros y construir otros mayores, para almacenar todo y decir a su alma: "Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate".
Pero Dios le dice: "Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?". Jesús concluye: "Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios".
| Griego | Transliteración | Significado | Matiz |
|---|---|---|---|
| εὐφόρησεν | euphorēsen | produjo mucho, fue fértil | La cosecha abundante. Signo de bendición divina en la mentalidad judía. |
| διελογίζετο | dielogizeto | deliberaba, razonaba | El hombre rico razona consigo mismo. Su diálogo es un monólogo. |
| ἀποθήκας | apothēkas | graneros, almacenes | Lugares para almacenar el grano. El hombre quiere construir otros mayores. |
| καθαιρήσω | kathairēsō | derribaré | El hombre no derriba porque estén viejos, sino porque no le alcanzan. |
| ψυχή | psychē | alma, vida | El hombre trata su alma como estómago: "come, bebe, regocíjate". |
| ἀναπαύου | anapauou | reposa, descansa | El hombre busca el descanso en la acumulación. La verdadera paz no viene de los bienes. |
| φάγε, πίε, εὐφραίνου | phage, pie, euphrainou | come, bebe, regocíjate | Eco de Eclesiastés 8:15, pero aquí en tono de autosuficiencia. |
| ἄφρων | aphrōn | necio, sin razón | De a- (sin) + phrēn (mente). No es un insulto: es un diagnóstico. |
| ἀπαιτοῦσιν | apaitousin | reclaman, exigen | Verbo legal: la vida es un préstamo que Dios reclama. |
| ἑτοιμάσας | hētoimasas | has provisto, has preparado | El hombre ha preparado todo lo material, pero no lo esencial. |
| θησαυρίζων ἑαυτῷ | thēsaurizōn heautō | hace tesoro para sí | Acumular para sí mismo. La acumulación egocéntrica. |
| πλουτῶν εἰς θεόν | ploutōn eis theon | rico para con Dios | La verdadera riqueza: la relación con Dios. El inverso de acumular para sí. |
La palabra áphrōn ("necio") es clave. No es un insulto: es un diagnóstico. El hombre rico ha calculado todo excepto lo esencial. Su razonamiento es impecable en lo material y vacío en lo espiritual.
El hombre rico no es condenado por tener mucho, sino por confiar en lo que tiene y olvidar a Dios. La insensatez no es inmoralidad: es ceguera. La verdadera riqueza es ser "rico para con Dios".