Un rey hace cuentas con sus siervos. Le presentan a uno que le debe diez mil talentos —una suma impagable—. Como no puede pagar, ordena venderlo junto con su familia. El siervo suplica, y el rey, movido a misericordia, le perdona toda la deuda. Pero al salir, el mismo siervo encuentra a un consiervo que le debía cien denarios y, sin compasión, lo echa en la cárcel. El rey, al enterarse, lo llama: "¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?"
El siervo perdonado no perdona una deuda 600.000 veces menor. La falta de perdón es la traición de la gracia recibida.
| Griego | Transliteración | Significado | Matiz |
|---|---|---|---|
| συναίρω λόγον | synairō logon | hacer cuentas | Imagen contable. El rey audita a sus administradores. |
| δέκα χιλιάδες τάλαντα | deka chiliades talanta | diez mil talentos | Suma astronómica: más de 160.000 años de trabajo. Exageración deliberada. |
| σπλαγχνισθείς | splagchnistheis | movido a misericordia visceral | El rey se conmueve. La misericordia es visceral, no calculada. |
| ἀφῆκεν | aphēken | soltó, perdonó, dejó ir | Verbo de liberación. No solo cancela: libera al deudor. |
| κρατήσας | kratēsas | asiendo, agarrando con violencia | El siervo no solo reclama: agarra y ahoga. Violencia física. |
| πνίγω | pnigō | ahogar, estrangular | Violencia brutal. El contraste con el rey es máximo. |
| ἔβαλεν εἰς φυλακήν | ebalen eis phylakēn | echó en la cárcel | El siervo aplica la ley del más fuerte. |
| λυπηθέντες | lypēthentes | entristecidos | Los consiervos no solo se enojan: se entristecen. La injusticia duele a la comunidad. |
| πονηρέ | ponēre | malvado, malo | El rey califica al siervo de malvado. No es un pecado menor. |
| βασανισταῖς | basanistais | verdugos, torturadores | Entrega a los verdugos. La falta de perdón tiene consecuencias severas. |
| ἀπὸ τῶν καρδιῶν ὑμῶν | apo tōn kardiōn hymōn | de todo corazón | No es perdón de labios: es perdón desde lo profundo. |
El verbo aphēken (perdonar) es el mismo del Padrenuestro. Es un verbo de liberación: suelta al deudor. La falta de perdón, en cambio, ata y encarcela.
No perdonamos para merecer el perdón: perdonamos porque ya fuimos perdonados. La falta de perdón cierra el canal de la misericordia.